Revista Cell publica artículo titulado "Colonos de microbiomas humanos similares a los viroides".
Recientemente, la revista Cell publicó un artículo titulado "Colonos de microbiomas humanos similares a los viroides", donde se describe un nuevo grupo de elementos genéticos de ARN circulares descubiertos en microbiomas humanos y ambientales. Aunque el hallazgo es muy novedoso, aún no se sabe la trascendencia que tendrá, ya que podría revolucionar la biomedicina y/o la biotecnología.
Los autores de este descubrimiento definen a estos elementos como “obeliscos”, moléculas de RNA circulares con forma de bastón de aproximadamente 1. 000 nucleótidos que contienen información para sintetizar proteínas llamadas "oblinas".
Su descubrimiento fue realizado con un método poco común, en lugar de aislar y analizar ácidos nucleicos directamente, los investigadores utilizaron minería de datos, con el desarrollo de una herramienta bioinformática que llamaron "Viroid Nominator" (VNom), para identificar estas moléculas en bases de datos que contienen millones de secuencias de ARN.
Estos “obeliscos” se han encontrado en diferentes ecosistemas, como suelos y aguas, y dentro de microbiomas de animales y humanos, por lo que se lograron identificar cerca de 30.000 obeliscos. La revista detalla que, por ejemplo en los humanos, se localizaron en la microbiota oral e intestinal, siendo el 50% en la boca en asociación con la bacteria Streptococcus sanguinis, aunque no se ha determinado su función.
En esta investigación, los autores compararon las secuencias de los obeliscos con otras secuencias de ARN, evidenciando que estos elementos constituyen un grupo filogenético propio, sin similitudes evidentes con otros organismos conocidos, no obstante, evidenciaron que algunos elementos de ARN tienen alguna semejanza con los viroides y el virus de la hepatitis D.
Aunque los obeliscos comparten algunas características con los viroides, en los estudios se reveló que estos elementos son más grandes y tienen una estructura diferente y codifican proteínas.
Hasta los momentos, todavía existen muchas incógnitas respecto a estos obeliscos, por ejemplo, cuál es su función exacta en los microorganismos, su impacto en la salud humana y su modo de transmisión.
Entre otras incógnitas que derivan de esta investigación se encuentran las siguientes: ¿Se propagan principalmente a través de partículas similares a virus o por vía citoplasmática? ¿Pueden coexistir varios tipos de obeliscos en una misma célula? ¿Cómo se replican dentro de la célula? ¿Qué función tienen las proteínas oblinas? ¿Son perjudiciales o beneficiosas? ¿Están en todas las bacterias? ¿Hay muchos tipos diferentes de obeliscos, con funciones distintas? ¿Son imprescindibles para las células?
Lo que sí se sabe es que este descubrimiento podría tener importantes implicaciones biológicas y evolutivas, representando un área inexplorada en el estudio de la genética del ARN.
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